Llueve. Y en estas tierras que me soportan las pisadas, llover es siempre bienvenido.
Pero no siempre llueve bien; menos aún al gusto de todos. Últimamente, llueve desordenado, llueve travieso, llueve mal. ¿Cambio climático? —No lo sé. En realidad decir cambio climático, no es decir nada, ya que el clima lleva cambiando millones de años. Ni siquiera todo este tiempo transcurrido desde que los humanos empezamos a escribir, es suficiente para ofrecernos una perspectiva confiable y no queda otro remedio que recurrir a piedras y fósiles para hacerse una idea. El planeta es mucho más complejo de lo que parece y ni tan solo podemos estar seguros de que siga siendo un hogar confortable. Un amigo geólogo me suele recordar que este periodo de habitabilidad que ha posibilitado el acomodo de mamíferos es una miseria comparada con la edad del planeta y que esto va por ciclos. ¿Cuánto falta para que acabe este?
El instinto me dice que, independientemente de lo que comportan los ciclos climáticos, —y recalco «independientemente»—, es una evidencia que maltratamos el ecosistema y aunque sea relativamente poco, estamos estropeando el equilibrio que permite una atmósfera confortable. Pero ojo, porque la relatividad de ese poco, puede resultar en situaciones catastróficas y largas, muy largas.
Pero no siempre llueve bien; menos aún al gusto de todos. Últimamente, llueve desordenado, llueve travieso, llueve mal. ¿Cambio climático? —No lo sé. En realidad decir cambio climático, no es decir nada, ya que el clima lleva cambiando millones de años. Ni siquiera todo este tiempo transcurrido desde que los humanos empezamos a escribir, es suficiente para ofrecernos una perspectiva confiable y no queda otro remedio que recurrir a piedras y fósiles para hacerse una idea. El planeta es mucho más complejo de lo que parece y ni tan solo podemos estar seguros de que siga siendo un hogar confortable. Un amigo geólogo me suele recordar que este periodo de habitabilidad que ha posibilitado el acomodo de mamíferos es una miseria comparada con la edad del planeta y que esto va por ciclos. ¿Cuánto falta para que acabe este?
El instinto me dice que, independientemente de lo que comportan los ciclos climáticos, —y recalco «independientemente»—, es una evidencia que maltratamos el ecosistema y aunque sea relativamente poco, estamos estropeando el equilibrio que permite una atmósfera confortable. Pero ojo, porque la relatividad de ese poco, puede resultar en situaciones catastróficas y largas, muy largas.
Pero, vuelvo a la lluvia. Llueve:
Lo llamamos «llevantada»; si lo prefieres «temporal de levante» y casi siempre hace daño en algún lugar u otro. Parece que este verano no hablaremos de sequía, como sí ocurrió los años anteriores. Veremos.

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